sábado, 24 de octubre de 2015

Elemental, mi querido Watson...

Bajo mi punto de vista, una de las áreas más difíciles de enseñar durante los primeros cursos de escolarización son las matemáticas debido a su abstracción y su gran demanda mental a nivel lógico práctico. Pero al mismo tiempo, es el área donde los niños se motivan más al ver sus logros.
Hoy os quiero mostrar cómo les planteo yo a mis alumn@s la resolución de problemas.
Pues bien, para ello necesito dos instrumentos:

  • Una gorra de detective hecha de goma e.v.a (otro de mis materiales favoritos)
  • Y una capa de detective (reconozco que no la cosí yo, mi mamá me mima mucho y fueron sus manos las responsables de esta obra de arte)
     


Cada vez que trabajamos con problemas necesito un voluntar@ que sea nuestro guía, su nombre en clave será Sherlock Holmes, como no podía ser de otra manera.
Nuestro detective será el encargado de plantearnos el misterio a resolver en clase subrayando la pregunta del problema en rojo.
Posteriormente con ayuda de un ayudante (valga la redundancia) que se llamará Watson encontrarán las pistas del misterio, es decir, los datos del problema, que subrayarán en azul y, por último, encontraremos la palabra mágica que será la clave para resolver definitivamente el misterio y la rodearemos en verde, esta palabra clave será la que nos revele qué operación es necesaria para resolver el problema.
De este modo la resolución de problemas en clase se convierte en una actividad lúdica y tod@s l@s alumn@s se vuelven loc@s por participar.

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